Si alguna vez has visto un pájaro de mediano tamaño suspendido en el aire, con las alas batiendo rapidísimo y la cabeza fija como clavada en un punto del suelo, sin moverse ni un milímetro, acabas de conocer al cernícalo común. Este rapaz, uno de las más extendidos y fascinantes de Europa, tiene un don que pocas aves poseen: la capacidad de cernirse en el aire con una precisión quirúrgica, como si el viento no existiera para él.
Hay fotos que te cambian la perspectiva. Para mí fue una tarde de otoño, con la luz baja y dorada de las seis, cuando conseguí capturar un cernícalo en pleno cernido, con el fondo de un trigal seco. La imagen salió perfecta casi por accidente. Desde entonces me obsesioné con esta especie y empecé a estudiarla de verdad. Lo que encontré me sorprendió: una historia fascinante de adaptación, de supervivencia, de comportamientos que pocas rapaces tienen. Hoy quiero hablarte sobre ella.
El cernícalo común (Falco tinnunculus) es un ave de tamaño medio dentro del mundo de las rapaces: mide entre 32 y 38 centímetros de longitud, con una envergadura que puede rondar los 65-80 centímetros.
