Milano negro pescando en Los Arroyos, El Escorial.

7 de agosto de 2019

El baile de los Combatientes - Varanger

Uno de los momentos más importantes de nuestra estancia en Varanger fue la observación, desde apenas 20 metros, de las evoluciones de un grupo de Combatientes machos reunidos en su lek. Allí se exhibían para atraer a las hembras, con sus llamativos plumajes de primavera, todos diferentes, con colores atrayentes y variados.


Los machos en celo elevaban sus copetes y la gorguera, batían las alas y saltaban en el aire en su afán de ser el más atrayente del lugar… Hacían otros movimientos ceremoniales como reverencias, agazaparse y erguirse hasta lo imposible con el plumaje inflado. Entre tanto espectáculo, los machos se peleaban para expulsar al rival más atractivo e impresionar a las hembras del lugar.



Las hembras de los alrededores visitaban el lek, en busca de su elección para aparearse. No hay duda de que, si las hembras de esta especie, quedan ensimismadas con los bailes y el plumaje tan bello de los machos, como no se van a impresionar los afortunados observadores que pueden disfrutar de este auténtico espectáculo de la naturaleza.


Vimos varias concentraciones de combatientes, en diferentes lugares de Varanger, pero en este lek, nos recreamos durante bastante tiempo, sin importarles nuestra cercanía, ni el ruido constante de e las cámaras en busca del momento de la instantánea perfecta.



El lugar y el momento fue impresionante. Unos paisajes, todavía nevados, rodeados de montañas, en plena tundra, a la orilla de una laguna en el valle de Komagvær, en el corazón del Parque Nacional de Varangerhalbøya. El frío intenso, con un viento polar que te congelaba las manos, y te dificultaba los movimientos y el manejo de las cámaras…


Una vez apareadas, las hembras cuidaran de los nidos, ya listos al lado de la laguna, escondido entre las hierbas… El macho no participara ni del cuidado de los huevos, ni de las crías. La incubación dura entre 20 y 23 días. Las pequeñas crías abandonan el nido inmediatamente después de la eclosión. Al principio, la hembra alimenta a las crías, aunque aprenden a alimentarse por sí solas unos pocos días más tarde. El primer vuelo ocurre entre los 25 y 28 días de vida.


Los Combatientes buscan alimento mientras camina o vadea, al recoger objetos de la superficie o sumergir el pico para explorar en el agua o el barro. Puede alimentarse de día o de noche, sobre todo de insectos y otros invertebrados, además de semillas. También se alimenta de pequeños moluscos, crustáceos, y pequeños peces y ranas.

Los Combatientes se observan bien en la Península ibérica, en los pasos migratorios de primavera y otoño, pero ya solo vemos los restos de los extraordinarios plumajes en los machos.



La especie se reproduce sobre todo en el Norte de Europa, y emigran mayoritariamente a África, para pasar el invierno. Ocupa zonas interiores, lagunas y riberas de los grandes ríos africanos y también de los lagos, en espera de su vuelta a Europa para criar en primavera. Algunos ejemplares pasan el invierno en el Sur de la Península Ibérica.


A continuación, publico alguna de las imágenes de este inolvidable espectáculo.






















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