Milano negro pescando en Los Arroyos, El Escorial.

31 de julio de 2019

Desde mi ventana

Tengo la suerte de vivir en un pueblo de la sierra de Guadarrama en Madrid, y estar todo el año en contacto con la naturaleza y disfrutar desde mi ventana de un número importante de especies de aves, especialmente en la época de cría, en primavera. 



Me despierto al alba, con el canto de los Estorninos negros, que me confunden cada día, con sus diferentes tonalidades y en ocasiones imitando a pájaros vecinos. Los tengo a mano todo el año, y nunca mejor dicho, porque se sitúan a poco más de unos centímetros de mi mano y anidan en el tejado de mi casa.


Estornino negro
Con las primeras luces de luz, oigo odas las mañanas los cantos de una familia de Cuervos grandes que, con su voz profunda, ronca y metálica, emiten graznidos frecuentes y repetitivos, a modo de saludo amistoso, hasta que deciden irse, para explorar los alrededores en busca de la comida del día, y, ya no volverán hasta la mañana siguiente.


Urraca común
A estos les acompañan las vecinas Urracas comunes, las Grajillas occidentales, en bandos afortunadamente cada vez más grandes, o las apariciones ocasionales entre los árboles: del Rabilargo ibérico, el Arrendajo euroasiático o las parejas de Corneja negra

Cigüeña blanca
También empiezan a revolotear los Gorriones comunes, en bandadas grandes hasta el final del invierno, buscando las escasa comida que tienen en esta estación. Esperan ansiosos que llegue la primavera abundante, iniciándose esplendor de sus cantos amorosos, y las persecuciones..., más tarde las repetitivas llamadas de los recién llegados reclamando el cebo de sus progenitores. 

Crías de Cigüeña
Se mueven desde muy temprano y gorjean las Palomas torcaces, llamando a su pareja o después a sus crías o estas reclamando su comida. Se escuchan los gemidos de la Tórtola turca, y se observan las persecuciones de los machos a las hembras. Los arrullos de ambas especies no dejan de escucharse durante todo el día, hasta que se refugian del calor en las horas de más sol del verano. 

Y empiezan, con el esplendor de la primavera, a verse o criar en los alrededores de la casa: el Colirrojo tizón, el Pardillo común, el Carbonero común, el Carbonero garrapinos, el Herrerillo común y el Mito común, entre otros. O los Verderones comunes, el Jilguero europeo, el Jilguero lugano, el Pinzón real o el Serin verdecillo. Y colgados a los árboles el Agateador europeo, y el Trepador azul.


Verderón común
Y también se acercan a los setos del Jardín: el Petirrojo común, el Ruiseñor común, la Tarabilla europea, la Curruca capirotada, la Curruca cabecinegra, el Papamoscas cerrojillo, la Abubilla, y rara vez, el Mosquitero común

En la hierba, en busca de insectos, el Pito real, o las parejas de Mirlo común buscando comida o persiguiéndose permanentemente en la época de cortejo.


Pito real
En los árboles se escucha los tamborileros de los carpinteros, se ve a una pareja de Pico picapinos en busca de comida entre las cortezas de las coníferas.

En los cielos, pasan como si los persiguiera el diablo, de quien tendrán miedo, seguro que de las escopetas: Las Palomas zuritas y alguna Tórtola europea. También los Zorzales comunes y Zorzales alirrojos.


Paloma torcaz
Y ayudándonos a protegernos de la pléyade de insectos, en el cielo o la piscina; las Golondrinas comunes, los Aviones común y zapador, los Vencejos común, real y pálido

En la piscina y alrededores, las Lavanderas blancas y alguna Lavandera boyera despistada… También con sorpresa, al amanecer, cuando la gente no les molesta, vienen del cercano Río Guadarrama: los Ánades reales, la Garza real, y sobrevuelan de un pantano a otro de la sierra, o a lo largo del río: los Ánades friso, las Fochas comunes, las Garzas comunes, los Martinetes comunes, los Tarros canelos, los Gansos del Nio, o los Cormoranes grandes, en Inviernocamino de sus dormideros en el Pantano de la Jarosa.




En las épocas de migraciones, en el cielo, se pueden observar los bandos de Grulla común y de Ánsar común, haciendo círculos, hasta que se atreven a cruzar la Sierra del Guadarrama o se deciden por un dormidero para esa noche. 

Y no me olvido, de la benefactoras de los pueblos, la Cigüeña blanca, con sus leyendas de buena suerte a quien las protege y, lo contrario, mala suerte, para quien les hace daño, las expulsan o las molestan. Cosa más que común en algunos pueblos de la sierra madrileña, donde se van acotando sus posibilidades de cría, con la destrucción de nidos y el incremento de barreras para evitar la construcción de estos.



Cigüeña blanca
Veo desde mi ventana sus vuelos, oigo sus crotoreos desde muy temprano, que se incrementan con expresión de alegría, con la llegada de su pareja. Sus cortejos, la puesta, la incubación, sus innumerables llegadas para dar de comer y beber a las crías, la curiosidad de las crías ante su nueva casa, y el vuelo final de los primerizos, entrenándose para el gran viaje. Después se van, todavía una gran mayoría inician la emigración a las selvas de África, a finales de Julio, y no volverán hasta finales de Enero. Serán las mismas Cigüeñas, a los mismos pueblos, a su casa, a los mismos nidos, si no se los han tirado y, si es así, intentarán volver a hacerlos, con la misma pareja.... Así durante más de veinte años.

Y no puedo terminar sin hablaros de los vuelos de las rapaces. En sus pasadas por encima de los tejados del pueblo, casi tocan los tejados, en busca de recién nacidos despistados o huevos que están a su alcance, son los Milanos reales y Milanos negros. Vuelan en épocas diferentes, y luego emigran los primeros a Centroeuropa, los segundos que crían aquí, a las selvas de África. Les acompañan volando bajo, también en busca de presas en los tejados, o pequeños roedores, el Águila cazada hasta que emprende en Agosto su emigración anual, camino del Estrecho de Gibraltar, para pasar el invierno en el continente africano, junto a los Milanos negros.



Milano negro
Más alto, la pareja de Águilas reales, patrullando su zona de la Sierra, o las Águilas imperiales, de diferentes edades, que sobrevuelan alto y, muchas veces remontan los montes cercanos, camino de Segovia. 

O los Buitres leonados y los Buitres negros que llegan desde los pinares de Valsaín o de Rascafría, de las paredes de la Pedriza y otras zonas de roca o pinares del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama.




Y comento en esta entrada, solo lo que puedo observar desde mi ventana, otra día os contaré, lo que puedo ver si paseo por la dehesas cercanas, los pinares profundos o las cimas de la Sierra de Guadarrama.

A continuación os dejo algunas pocas imágenes de la muchas que he podido realizar desde mi ventana:


Estornino negro












Urraca común









Grajílla occidental



Arrendajo euroásiatico


Paloma torcaz





Tórtola turca







Colirrojo tizón





Carbonero común



Herrerillo común




Carbonero garrapinos









Verderón común







Serín verdecillo





Jilguero lugano


Pinzón vulgar




Jilguero europeo




Trepador azul


Agateador europeo



Petirrojo europeo



Taravilla europea


Curruca capirotada


Curruca cabecinegra


Papamoscas cerrojillo


Mosquitero común


Pito real





Abubilla


Mirlo común





Golondrina común



Lavandera blanca



Gorrión común







Cigúeña blanca



















Milano real







Milano negro




Águila calzada



Águila Imperial



Águila Real 










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