Milano negro pescando en Los Arroyos, El Escorial.

31 de julio de 2019

Desde mi ventana

Tengo la suerte de vivir en un pueblo de la sierra de Guadarrama en Madrid, y estar todo el año en contacto con la naturaleza y disfrutar desde mi ventana de un número importante de especies de aves, especialmente en la época de cría, en primavera. 



Me despierto al alba, con el canto de los Estorninos negros, que me confunden cada día, con sus diferentes tonalidades y en ocasiones imitando a pájaros vecinos. Los tengo a mano todo el año, y nunca mejor dicho, porque se sitúan a poco más de unos centímetros de mi mano y anidan en el tejado de mi casa.


Estornino negro
Con las primeras luces de luz, oigo odas las mañanas los cantos de una familia de Cuervos grandes que, con su voz profunda, ronca y metálica, emiten graznidos frecuentes y repetitivos, a modo de saludo amistoso, hasta que deciden irse, para explorar los alrededores en busca de la comida del día, y, ya no volverán hasta la mañana siguiente.


Urraca común
A estos les acompañan las vecinas Urracas comunes, las Grajillas occidentales, en bandos afortunadamente cada vez más grandes, o las apariciones ocasionales entre los árboles: del Rabilargo ibérico, el Arrendajo euroasiático o las parejas de Corneja negra

Cigüeña blanca

18 de julio de 2019

El paraíso de las Kittiwakes - Varanger


Ekkerøy es uno de los pueblos pesqueros más antiguos en Varanger en el condado de Finnmark, en Noruega. Bañado por la aguas del Mar de Barents, en sus acantilados de más 50 metros de altura da cobijo a una de las colonias más grande de Gaviota tridáctila en el mundo. 


Miles de parejas se reproducen aquí, creando nidos de barro y hierba. En las diminutas repisas donde colocan sus nidos, se reúnen cerca de 40.000 ejemplares de Kittiwakes, compartiendo este espacio con algunos Cormoranes moñudos y Alcas comunes.


Los depredadores como los pigargos europeos, halcones gerifaltes son atraídos por la gran cantidad de gaviotas tridáctilas que se reproducen en la colonia. Los Cuervos grandes y los Págalos se aprovechan de los huevos y arrebatan a las Kittiwakes los peces que continuamente pescan, a miles, con un estruendo de graznidos, lanzándose en picado desde la altura, contra los bancos de peces que llegan hasta la costa de este mar lleno de diversidad.