"Hay aves que pasan desapercibidas entre los juncos y otras que parecen tener una personalidad propia. El Bigotudo pertenece a este último grupo. Basta que un macho asome entre los carrizos con sus inconfundibles “bigotes” negros para que cualquier amante de la naturaleza sienta un pequeño sobresalto. No es grande ni ruidoso, pero tiene ese magnetismo especial que solo muestran las especies que viven en equilibrio perfecto con su entorno".
El Bigotudo, Panurus biarmicus, es una de esas aves que parecen inventadas. Entre la suavidad de su plumaje, su comportamiento inquieto y los inconfundibles “bigotes” del macho, es imposible no enamorarse de él si pasas tiempo en los humedales. Para muchos fotógrafos de naturaleza, observar a una bandada de bigotudos entre los carrizos es una de esas experiencias que te obligan a dejar de respirar unos segundos para no asustarlos.
No es un pájaro especialmente abundante, pero su presencia aporta una sensación de vida y movimiento a los humedales bien conservados. En España tiene poblaciones pequeñas pero estables en algunos entornos emblemáticos, y para muchos aficionados es una de las especies más deseadas de ver y fotografiar.
