Amanecer en el Embalse de Santillana. Sierra de Guadarrama. Madrid. España.

25 de marzo de 2026

Tailandia: Descubriendo Kaeng Krachan: donde la selva muestra su máximo esplendor

Cálao bicorne en Kaeng Krachan NP, Tailandia.
Great Hornbill (Buceros bicornis).
Andaba entre la vegetación, con las piernas entumecidas y el objetivo de mi cámara empañándose por la humedad de la mañana. Estaba a punto de bajar la guardia cuando lo escuché: ese inconfundible sonido que parece el golpeteo de un martillo contra madera hueca. Un Cálao bicorne levantó el vuelo justo frente a mí, con esas alas que parecían rasgar el silencio del bosque, no me dio casi tiempo a a verlo y menos fotografiarlo. Más tarde, días después, cumplí uno de mis objetivos del viaje, fotografiar esta especie, difícil de ver y fotografiar. En ese momento supe que Kaeng Krachan no era simplemente otro parque nacional más. Era el lugar donde la paciencia se convierte en magia fotográfica, esperando en cada rincón del bosque, ver una especie nueva. Ese lugar donde a cada paso puede traerte un encuentro extraordinario con la vida salvaje.


Un gigante en el mapa de Tailandia


Kaeng Krachan no es un parque cualquiera. Con sus 2.915 kilómetros cuadrados, es el parque nacional más extenso de Tailandia, y créeme cuando te digo que cada metro cuadrado cuenta una historia diferente. Situado en la provincia de Phetchaburi, a unas tres horas en coche desde Bangkok, este coloso verde se extiende desde las llanuras centrales hasta la frontera con Myanmar, formando parte del complejo forestal de Tenasserim, uno de los corredores de biodiversidad más importantes del sudeste asiático.
La geografía del parque es tan variada como fascinante. Las elevaciones van desde los modestos 100 metros sobre el nivel del mar hasta los impresionantes 1.513 metros en la cima del Phanoen Thung, la montaña más alta del centro de Tailandia. Esta variación altitudinal no es un simple dato técnico; es la clave que explica por qué Kaeng Krachan alberga tanta vida en su interior.


Montañas que cuentan historias milenarias


La geología de Kaeng Krachan es un libro abierto para quien sepa leerlo. Las montañas que dominan el paisaje forman parte de la cordillera de Tenasserim, una formación antigua que surgió hace millones de años. Estas montañas no son picos dramáticos y escarpados, sino elevaciones suaves y ondulantes, cubiertas por una alfombra verde que parece interminable.

El parque debe su nombre al río Phetchaburi, conocido localmente como Kaeng Krachan, que serpentea a través del paisaje creando valles fértiles y desfiladeros sorprendentes. La construcción de la presa de Kaeng Krachan en los años 60 creó un embalse artificial que, aunque controvertido, ha añadido un elemento más al mosaico de hábitats del parque.

Oso malayo en Kaeng Krachan NP, Tailandia. Sun bear (Helarctos malayanus).

Las rocas que conforman estas montañas son principalmente granito y piedra caliza, lo que ha dado lugar a formaciones kársticas en algunas áreas. Estas rocas permeables han creado sistemas de cuevas que sirven de refugio para murciélagos y otras especies que buscan la oscuridad y la humedad constante.

Un mosaico de hábitats


Lo que hace realmente especial a este parque es su increíble diversidad de hábitats. No es un bosque monótono; es una armonía de ecosistemas que se entrelazan y complementan.

En las zonas más bajas, hasta los 600 metros aproximadamente, domina el bosque tropical perennifolio. Aquí la humedad es constante, el dosel arbóreo es denso y la luz del sol apenas toca el suelo. Caminar por estos bosques es como entrar en una catedral verde, donde los troncos gigantes de los árboles se elevan como columnas hacia un techo de hojas que filtra la luz en rayos dorados.


A medida que asciendes, el bosque cambia. Entre los 600 y los 1.000 metros aparece el bosque mixto caducifolio, donde muchos árboles pierden sus hojas durante la estación seca. Este cambio estacional crea un espectáculo visual fascinante: el bosque pasa del verde exuberante a tonos ocres y dorados, antes de volver a reverdecer con las primeras lluvias del monzón.

Por encima de los 1.000 metros, el bosque de montaña toma el control. Los árboles son más bajos, retorcidos por el viento, y cubiertos de musgos y líquenes que les dan un aspecto fantasmagórico. Aquí la niebla es una compañera constante, especialmente durante la temporada de lluvias, creando esos paisajes etéreos que tanto nos gusta capturar los fotógrafos.

Pero no todo es bosque. El parque también alberga praderas de bambú, áreas de vegetación secundaria donde el bosque se está regenerando, y zonas ribereñas donde la vegetación cambia por completo, adaptándose a la presencia constante del agua.


El clima: entre monzones y estaciones secas


El clima de Kaeng Krachan sigue el patrón típico de monzón tropical, pero con matices que lo hacen particularmente interesante. La temporada de lluvias se extiende de mayo a octubre, con julio y agosto siendo los meses más húmedos. Durante este período, las precipitaciones pueden ser torrenciales, transformando arroyos tranquilos en ríos caudalosos y envolviendo las montañas en una niebla perpetua.

La estación seca, de noviembre a abril, es cuando la mayoría de visitantes llegan al parque. Las temperaturas son más frescas, especialmente en las zonas altas donde por las mañanas pueden bajar hasta los 15°C. Los días son soleados, perfectos para el senderismo y la observación de fauna. En esta época realice mi vista al parque.

Pantera negra al anochecer en Kaeng Krachan NP, Phetchaburi. Tailandia.
Black panther (Panthera pardus).

Sin embargo, como fotógrafo, te confieso que la temporada de lluvias debe tener su encanto especial. Los colores son más vibrantes, la vegetación está en su máximo esplendor, y aunque las condiciones son más desafiantes, las oportunidades fotográficas son únicas.

La biodiversidad: un tesoro viviente


Aquí es donde Kaeng Krachan realmente brilla. Este parque alberga una biodiversidad que deja sin aliento incluso a los naturalistas más experimentados. Se han registrado más de 3.000 especies de plantas, desde orquídeas diminutas hasta árboles gigantes que han estado ahí durante siglos.

Pero lo que realmente atrae a visitantes de todo el mundo es su fauna. Kaeng Krachan es hogar de al menos 57 especies de mamíferos, 420 especies de aves, más de 100 especies de reptiles y anfibios, y una cantidad aún por determinar de invertebrados. Al final, estés lo que estés te parece poco….


Mamíferos: los señores discretos del bosque


Los mamíferos de Kaeng Krachan son tímidos y esquivos, lo que hace que cada avistamiento sea especialmente emocionante. El parque alberga algunas de las especies más emblemáticas y amenazadas del sudeste asiático.

El elefante asiático es quizás el más carismático de todos. Kaeng Krachan mantiene una de las poblaciones de elefantes salvajes más importantes de Tailandia, con grupos que se desplazan libremente entre el parque y las áreas protegidas de Myanmar. Ver las huellas frescas de un elefante en el barro del camino, o encontrarte con árboles recién derribados por estos gigantes, te recuerda que estás en su territorio. Sin embargo no vimos ninguno en nuestro viaje, si vimos todas sus huellas, muy frescas, como si nos estuvieran vigilando….

Oso malayo en Kaeng Krachan NP, Tailandia.
Sun bear (Helarctos malayanus).

Los grandes felinos también rondan estos bosques, aunque verlos requiere una suerte extraordinaria. El tigre de Indochina, críticamente amenazado, todavía habita en Kaeng Krachan, aunque en números muy reducidos. El leopardo indochino y el leopardo nebuloso también están presentes, igual de esquivos, igual de magníficos. Anocheciendo, volviendo en los 4X4, desde lo alto del parque, sonó la alarma, nos bajamos corriendo, y durante segundos vimos el andar majestuoso de una pantera negra, difícil de ver, una variante melánica del leopardo de Indochina, casi exclusiva de este parque.

Pero si hay un mamífero que siempre me arranca una sonrisa, es el tapir malayo. Con su aspecto que parece diseñado por un comité que no se ponía de acuerdo, mitad blanco y mitad negro, este herbívoro nocturno es uno de los habitantes más peculiares del parque. Aunque raramente se ven, si vimos sus huellas distintivas de tres dedos cerca de un estanque de agua.

Los osos también tienen su representación. El oso negro asiático y el oso malayo habitan en las zonas más remotas del parque. Son omnívoros oportunistas que trepan a los árboles con una agilidad sorprendente para su tamaño, buscando frutas, miel y cualquier cosa comestible. Tuvimos la suerte de ver varios ejemplares de oso malayo, incluso un jovenzuelo.

Entre los ungulados, el gaur o bisonte indio es impresionante. Estos bovinos salvajes, los más grandes del mundo, pueden pesar más de una tonelada. Verlos pastando en las orillas de los caminos es un espectáculo que corta la respiración. También intentamos observar el banteng, otro bovino salvaje, y varias especies de ciervos, incluyendo el ciervo sambar, el ciervo ladrón y el diminuto ciervo ratón, que apenas alcanza los 30 centímetros de altura, con dispar suerte.

Gibón de manos blancas en Kaeng Krachan NP, Tailandia. Lar Gibbon,
White-handed Gibón (Gibón lar, Hylobates lar).


Primates: los acróbatas de los arboles


Los primates de Kaeng Krachan son protagonistas indiscutibles del espectáculo natural. El gibón de manos blancas es, sin duda, mi favorito. Sus llamadas son uno de los sonidos más hermosos y melancólicos del bosque. Estos primates monógamos se desplazan por el dosel arbóreo con una gracia que desafía la gravedad, usando sus largos brazos para balancearse de rama en rama.
Nunca olvidaré la mirada de aquel gibón de manos blancas que me observaba desde lo alto de un dipterocarpus gigante. Yo había llegado a Kaeng Krachan persiguiendo aves, como siempre, pero ese primate curioso me recordó algo fundamental: este parque es mucho más que un paraíso para ornitólogos. Es un ecosistema completo, vibrante, donde cada rincón esconde una historia. Mientras ajustaba mi teleobjetivo para capturar esos ojos dorados que me estudiaban con la misma curiosidad que yo a él, comprendí por qué este lugar se había convertido en Patrimonio de la Humanidad.
El macaco cangrejero es mucho más común y menos tímido. Estos primates sociales viven en grupos grandes y no dudan en acercarse a las áreas frecuentadas por humanos, aunque siempre es mejor observarlos desde la distancia. Son increíblemente inteligentes y adaptables, capaces de prosperar en diversos hábitats.

Langur bandeado de Robinson en Kaeng Krachan NP, Tailandia.
 Robinson's banded langur (Presbytis robinsoni).

El langur oscuro, con su pelaje gris plateado y su cara negra rodeada de pelo blanco, parece un anciano sabio contemplando el mundo desde las alturas. Estos monos pasan la mayor parte del día alimentándose de hojas, un recurso abundante pero poco nutritivo que requiere un sistema digestivo especializado.

El macaco de cola de cerdo del norte también habita en el parque, aunque es menos común. Estos primates robustos son excelentes nadadores y no dudan en cruzar ríos y arroyos.

Charlatán crestiblanco en Kaeng Krachan NP, Tailandia.
White-crested Laughingthrush (Garrulux leucolophus).

Aves: el verdadero tesoro de Kaeng Krachan


Como ornitólogo aficionado (pajarero), debo confesar que las aves son la razón principal de todos mis viajes. Este parque es uno de los mejores destinos para observación de aves en todo el sudeste asiático, y no lo digo por decir.

Con más de 420 especies registradas, Kaeng Krachan representa aproximadamente el 40% de todas las especies de aves de Tailandia. Pero lo que realmente importa no son solo los números, sino la calidad y rareza de muchas de estas especies.

Arborófila pativerde en Kaeng Krachan NP, Tailandia.
Green-legged Partridge (Tropicoperdix chloropus).


Los cálaos son las estrellas, para mi, del parque. Este alberga varias especies. presentes en Tailandia. El gran cálao o bicorne es el más impresionante, con su envergadura de hasta 1.5 metros y ese casco amarillo sobre el pico que parece desafiar las leyes de la aerodinámica. Verlos volar es presenciar algo primordial, casi prehistórico.

El cálao cariblanco, el cálao pardo y el gorjinegro son relativamente comunes.

Las aves rapaces también están bien representadas. El Águila volatinera es relativamente común, planeando sobre los valles en busca de presas. El halcón peregrino, el cazador más rápido del planeta, también frecuenta el parque, aunque verlo en acción requiere mucha suerte. También observamos, ente otras rapaces: el Milano brahman, el Busardo carigris, el azor moñudo, el gavilán chikra, la Baza oriental y el Águila milana....

Calao cariblanco en Kaeng Krachan NP, Tailandia.
 Oriental Pied Hornbill (Anthracoceros albirostis).

Para los amantes de las aves más pequeñas y coloridas, Kaeng Krachan es un paraíso. Los trogones, los barbudos, los drongos, las urracas, los alcaudones, los bulbules, la lista es interminable.
 
Durante la temporada migratoria, el parque se convierte en una parada crucial para miles de aves que viajan entre sus áreas de cría en el norte y sus cuarteles de invernada en el sur. Papamoscas, currucas, zorzales y muchas otras especies se pueden observar durante estos períodos.

Pero si hay un grupo de aves que me fascina especialmente, son los pájaros carpinteros. El pito sultán grande es el más espectacular, con su cresta roja brillante. El pito culirrojo de Java, el carpintero moteado, el carpintero de vientre rufo... cada uno tiene su nicho, su comportamiento específico, su llamada característica.

Pito sultán grande en Kaeng Krachan NP, Tailandia.
Greater Flameback (Chrysocolaptes guttacristatus).

Conservación y futuro


Kaeng Krachan no está exento de desafíos. La presión humana en sus fronteras, los conflictos con elefantes que salen del parque en busca de cultivos, la caza furtiva ocasional, y el desarrollo turístico son amenazas constantes que requieren gestión cuidadosa.

En 2021, el parque fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, junto con otros sitios del complejo forestal de Kaeng Krachan. Este reconocimiento internacional ha traído mayor atención y recursos para la conservación, pero también más visitantes y presión turística.



La magia que perdura


Mientras escribo estas líneas, mi mente vuelve a esos caminos en Kaeng Krachan, cuando la niebla se levanta lentamente revelando un mundo que parece recién creado. Recuerdo el traqueteo de los 4x4, el peso de la cámara en mis manos, la anticipación, la conexión profunda con algo más grande que yo mismo.

Kaeng Krachan no es solo un destino; es una experiencia transformadora. Es el lugar donde aprendes que la naturaleza no necesita ser domada ni explicada, solo respetada y contemplada.

Si eres amante de la naturaleza, fotógrafo de fauna, observador de aves, o simplemente alguien que busca reconectar con el mundo natural, no te puedes perder este parque, Kaeng Krachan te está esperando. Sus bosques milenarios, sus habitantes salvajes, sus amaneceres imposibles... todo está ahí, intacto, vibrante, vivo.

Solo necesitas llegar, abrir los ojos, y dejar que la magia opere.

En esta entrada reproduzco algunas imágenes de esta aventura fotográfica. 

Puedes ver más en mi perfil de Instagram: https://www.instagram.com/martin_perezfoto/ y en la Galería de Tailandia de 500px: https://500px.com/p/MartinPerez/galleries/tailandia

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