Amanecer en el Embalse de Santillana. Sierra de Guadarrama. Madrid. España.

Descubriendo la naturaleza a través de las aves….

27 de mayo de 2024

Hornøya: Un paraíso de las aves en Noruega

Hornøya es una pequeña isla situada en el extremo nordeste de Noruega, cerca de Vardø en el condado de Troms og Finnmark en la península de Varanger. Es el punto más oriental de Noruega y, como tal, es un lugar fascinante tanto geográfica como culturalmente.


Su hábitat es áspero y robusto, caracterizado por su terreno rocoso y escasa vegetación debido a su clima subártico. Este clima implica inviernos largos y fríos y veranos cortos y frescos. Las condiciones climáticas son en gran parte influenciadas por su proximidad al Océano Ártico, lo que significa que las temperaturas pueden variar significativamente dependiendo de la estación. A pesar de esto, la isla alberga una sorprendente diversidad de vida, especialmente aves.


La Isla de Hornøya es especialmente conocida por ser un importante lugar de nidificación para miles de aves marinas. Es un verdadero paraíso para los observadores de aves. Entre las especies que se pueden encontrar aquí están Alcas, Araos comunes, Frailecillos atlánticos, Gaviotas tridáctilas, y varias especies de cormoranes y gaviotas, entre otros.

La isla y sus alrededores han sido designados como una zona de protección especial para las aves, lo que atrae a ornitólogos y entusiastas de la naturaleza de todo el mundo.


La rica biodiversidad de aves en Hornøya también juega un papel crucial en su ecología, ya que las aves contribuyen significativamente a la dispersión de semillas y al equilibrio de las poblaciones de insectos y otros pequeños organismos. Los precipicios verticales de la isla proporcionan el entorno perfecto para que muchas de estas aves aniden, ya que les protege de los depredadores.

Si bien Hornøya puede no ser tan conocida por sus leyendas como otras partes de Noruega, la región de Varanger en su conjunto tiene una rica historia que incluye tradiciones sami, historias de vikingos y narraciones de exploraciones y vida en el borde del mundo conocido. Las culturas sami y noruega han coexistido en esta área durante siglos, y cada una ha dejado su marca en la historia y el folklore locales. Las historias pueden incluir todo, desde leyendas sobre criaturas míticas en el mar hasta las hazañas de exploradores y cazadores en estos remotos parajes.

El turismo se ha desarrollado de manera sostenible en la Isla, con énfasis en la conservación de su frágil ecosistema. Los visitantes pueden tomar un corto viaje en barco desde Vardø para explorar la isla, observar aves y disfrutar de la impresionante belleza natural del lugar. Sin embargo, se insta a los visitantes a seguir las reglas y directrices establecidas para proteger la vida silvestre y el entorno natural.


Esta Isla simboliza la belleza cruda y desolada del norte de Noruega, combinando importancia ecológica con un rico tapiz cultural. Su papel como hogar para una asombrosa diversidad de aves marinas lo convierte en un sitio invaluable para la conservación de la naturaleza y un destino fascinante para aquellos interesados en la ornitología y la belleza natural extrema.

Hornøya y las aves tienen una relación simbiótica, donde la isla ofrece un refugio seguro para la nidificación y la cría de numerosas especies de aves marinas, y a cambio, las aves juegan un papel vital en el ecosistema insular. Esta relación ha evolucionado a lo largo de milenios, creando un complejo entramado de interacciones entre las especies de aves y su entorno.


Algunas de las especies más destacadas que encuentran refugio en la Isla incluyen:

Frailecillo común  

El frailecillo atlántico (Fratercula arctica) es reconocible por su inconfundible por el pico de colores brillantes que brilla con tonos vivos de naranja, azul y amarillo durante la época de apareamiento, son aves pequeñas y robustas con un plumaje predominantemente negro en la parte superior y blanco en la parte inferior. y sus llamativas marcas faciales, tiene un peculiar modo de andar.


Utiliza los escarpados acantilados de la isla para excavar nidos donde colocar sus huevos. Durante la estación reproductiva, los frailecillos son extremadamente sociales y forman grandes colonias que se sumergen en el mar en busca de peces para alimentar a sus crías.

Es una de las especies más emblemáticas y queridas que hacen de esta isla su hogar durante la temporada de cría. La isla se convierte en un lugar privilegiado para su observación, especialmente desde principios de primavera hasta agosto.


Los Frailecillos utilizan las escarpadas laderas y los acantilados para excavar madrigueras donde pondrán un solo huevo por temporada de cría. Estas madrigueras las excavan con sus patas y el pico, y pueden ser bastante profundas. A veces, también aprovechan las grietas naturales en las rocas para anidar. Ambos padres participan activamente en la incubación del huevo y, posteriormente, en la alimentación del polluelo, para el cual suelen capturar pequeños peces.

Son aves marinas y por tanto excelentes pescadoras. Se alimentan principalmente de peces pequeños, que capturan sumergiéndose bajo el agua y "volando" a través de ella con movimientos ágiles gracias a sus alas. Es común ver imágenes de Frailecillos retornando a sus madrigueras con varios peces alineados en sus picos, los cuales sostienen con una habilidad sorprendente gracias a su pico con bordes en forma de sierra.


Durante la temporada de cría, forman grandes colonias que ofrecen protección contra los depredadores y la oportunidad de socializar. Se comunican mediante una serie de sonidos y gestos, incluyendo movimientos con la cabeza y el pico para fortalecer los vínculos con sus parejas y para disuadir a competidores o intrusos.

Estas aves no solo son importantes para el atractivo turístico, sino que también juegan un papel crucial en el ecosistema marino, actuando como indicadores de la salud de este. Sin embargo, enfrentan varias amenazas, incluyendo el cambio climático, que afecta la disponibilidad de sus presas, y los incidentes de contaminación marina como derrames de petróleo. Además, la pesca excesiva puede reducir las poblaciones de peces de los cuales se alimentan.






La protección de Hornøya como un lugar seguro para la nidificación y crianza de los Frailecillos es esencial para garantizar la supervivencia de esta especie tan especial. La continua investigación y los esfuerzos de conservación en la isla ayudan a asegurar que estas icónicas aves marinas puedan seguir deleitando a generaciones futuras con su presencia y contribuir a la biodiversidad del frágil ecosistema ártico.

Arao común 

Los araos comunes (Uria aalge) presentan un plumaje mayormente oscuro en la parte superior y blanco en la parte inferior, con pocas diferencias apreciables entre machos y hembras. Durante la temporada de cría, su plumaje se vuelve más nítido, con un contraste más definido entre el negro azabache de su dorso y el blanco puro de su vientre. En el invierno, su apariencia cambia ligeramente debido a la muda.


Este pájaro, también conocido como Guillemot común en algunas regiones, es notable por ser una de las aves marinas más abundantes en los acantilados de nidificación de esta área. A diferencia de otras especies de aves marinas que pueden encontrarse en la isla, los araos tienen una relación particularmente estrecha con el ambiente acuático, pasando la mayor parte de su vida en el océano, excepto durante la temporada de cría.

No construyen nidos tradicionales; en lugar de eso, ponen sus huevos directamente sobre las estrechas repisas de rocas verticales o el suelo desnudo, a menudo en colonias densamente pobladas. Esto puede parecer arriesgado, pero la forma puntiaguda de sus huevos evita que rueden fácilmente y se pierdan en el mar.

Son excelentes buceadores, capaces de sumergirse a profundidades considerables en busca de peces y crustáceos. Usan sus alas para "volar" bajo el agua, moviéndose con agilidad para capturar sus presas. 


Aunque en el mar suelen ser animales solitarios o se reúnen en pequeños grupos, durante la temporada de cría, se congregan en grandes colonias. Emiten una variedad de sonidos que usan para comunicarse entre sí, especialmente en las densas colonias de cría.

El arao común es probablemente la especie más representativa y fácilmente observable en Hornøya, es importante mencionar que el término arao puede referirse a varios miembros del género Uria, y en otras partes del mundo o en diferentes contextos, podrían ser mencionadas otras especies de araos, como el Arao de Brünnich (Uria lomvia), también presente en la Isla. No obstante, el foco en Hornøya y en gran parte de la región circundante recae sobre el Arao Común, dado su papel ecológico significativo y su abundante presencia.


La conservación de sitios de cría en la Isla es crítica para el futuro de esta especie, ya que proporcionan hábitats esenciales para la anidación y cría de estas importantes aves marinas. Estos esfuerzos de conservación no solo ayudan a asegurar el futuro de los araos, sino también el de muchas otras especies que comparten este complejo y fascinante ecosistema marino.







 
Alca Común

El Alca Común (Alca torda) es una de las aves marinas que nidifica en los ricos y accesibles acantilados de la isla. A diferencia de su pariente cercano, el frailecillo, que también se encuentra en Hornøya y es conocido por su colorido pico, el Alca tiene una apariencia más sutil, aunque no menos impresionante.


Tiene un plumaje negro en su parte superior y blanco en la parte inferior, similar al del pingüino, aunque no están relacionados. Su pico es oscuro y puntiagudo, perfecto para atrapar peces, su principal fuente de alimento. Durante la temporada de reproducción, se pueden observar líneas blancas distintivas en su ojo y a lo largo de su pico, lo que añade un toque de elegancia a su ya de por sí sobria apariencia.

Prefiere anidar en los acantilados costeros y en las islas rocosas. Depositan un único huevo directamente sobre la roca desnuda o en una grieta o hueco sin ningún material de anidación. Ambos padres se turnan para incubar el huevo, y después de eclosionar, para alimentar al polluelo.

Son magníficos buceadores que usan sus alas para "volar" bajo el agua, alcanzando impresionantes profundidades en busca de peces y pequeños crustáceos. Pueden zambullirse hasta 100 metros, aunque generalmente se alimentan a menor profundidad.

 
Durante la temporada de cría, esta especie se reúne en grandes colonias, que pueden albergar miles de parejas reproductoras. Este comportamiento colonial les ayuda a protegerse de los depredadores, ya que la gran cantidad de individuos puede abrumar o disuadir a potenciales amenazas.
Al igual que otras aves marinas, el Alca común juega un papel importante en su ecosistema, actuando como un indicador del estado de salud de los ambientes marinos. Su presencia y la de sus colonias de cría son indicativos de aguas ricas en nutrientes, lo que subraya la importancia de conservar lugares como Hornøya para la biodiversidad marina.


Aunque, actualmente es una especie de menor preocupación, enfrenta amenazas derivadas de la actividad humana, como la contaminación del mar, la sobrepesca, y los derrames de petróleo, que pueden afectar su fuente de alimento y su hábitat de reproducción.

La observación de esta especie en Hornøya ofrece una experiencia única para los entusiastas de la naturaleza y los ornitólogos, proporcionando una ventana al rico ecosistema marino del Ártico y los intrincados comportamientos de estas aves. La importancia de la isla como sitio de cría para estas aves destaca la necesidad de continuar y fortalecer los esfuerzos de conservación en la región, asegurando que estas maravillosas aves continúen siendo una característica definitoria de los paisajes árticos de Noruega.






Los Cormoranes

Cormorán moñudo 

El Cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis) es una especie fascinante de ave acuática que pertenece a la familia Phalacrocoracidae. Posee características distintivas, hábitos y un ciclo de vida interesante que lo hacen destacar dentro de su ecosistema.


Es de tamaño medio, alcanzando una longitud de aproximadamente 70-90 cm y una envergadura de alas de 90-105 cm. Estos cormoranes tienen una apariencia elegante, con plumaje predominantemente negro en adultos, que adquiere brillo verde o púrpura en la luz adecuada. Una de sus características más notable es el pequeño penacho de plumas negras en la cabeza durante la temporada de cría, el cual es menos notorio fuera de esta época. Sus patas son palmeadas y de color oscuro, y poseen un pico fuerte y curvado hacia abajo, ideal para pescar.

Su temporada de cría comienza en primavera. Estas aves son monógamas durante la temporada de cría y se reúnen en colonias para anidar. La Isla es todos los años elegida por miles de individuos de esta especie. Los nidos son construidos en repisas de acantilados o en grietas, usando algas, ramas y hierbas. Se sitúan en la parte más baja del acantilado, junto al sendero que recorre la isla. Muchos los ocupan debajo de este y junto al paso regular de los visitantes de la isla. La hembra suele poner entre 2 a 4 huevos, que son incubados por ambos padres durante unas 4 semanas. Los polluelos son altriciales, naciendo ciegos y sin capacidad de cuidarse por sí mismos, dependiendo completamente de sus padres para alimentación y protección.

Su dieta consiste principalmente en peces, que capturan sumergiéndose bajo el agua. Son excelentes buceadores, impulsándose con sus patas palmeadas y siguiendo a sus presas con agilidad bajo el agua. También pueden alimentarse de moluscos y crustáceos, pero los peces constituyen la mayor parte de su dieta.

Aunque algunas poblaciones son sedentarias, dependiendo de la ubicación y las condiciones ambientales, muchos cormoranes moñudos migran estacionalmente. Estas migraciones suelen ser de corta distancia, desplazándose hacia el sur en busca de aguas


Un comportamiento peculiar del cormorán moñudo es su práctica de “secado de alas”. Después de bucear, estas aves a menudo se ven de pie con sus alas extendidas, secándolas al sol. Aunque inicialmente se pensó que era para secarlas, estudios indican que puede ayudar a mantener el termorregulación.

Son aves muy adaptadas al medio acuático, pero en tierra pueden parecer torpes y vulnerables. Este contraste de habilidades muestra la increíble adaptación de las especies a sus nichos ecológicos específicos.

El cormorán moñudo es, sin duda, una especie asombrosa, cuya presencia añade belleza y diversidad a los ecosistemas costeros que habita. Su comportamiento, ciclo de vida y las interacciones con su hábitat son un ejemplo del equilibrio natural y la interdependencia de las especies en nuestro planeta.

El Cormorán grande

El cormorán grande (Phalacrocorax carbo) es otra de la especies que crían en la Isla, ave acuática de gran tamaño que también pertenece a la familia Phalacrocoracidae. Destaca por su adaptabilidad y presencia en diversos hábitats acuáticos alrededor del mundo

Aunque su presencia en Hornøya es menos numerosa en comparación con el Cormorán moñudo, este también forma colonias, y su comportamiento de anidación y alimentación es similar, destacándose por su impresionante capacidad de buceo.


Alcanza una longitud de aproximadamente 70 a 100 cm, más grande que el moñudo, con una envergadura de alas que puede extenderse de 121 a 160 cm. Su plumaje es predominantemente negro en los ejemplares adultos, con reflejos verdes o azulados y algunas partes blancas en la garganta y mejillas. Los ejemplares juveniles presentan tonalidades más pardas. Este cormorán tiene un cuello largo y un pico fuerte y afilado, caracterizado por su forma ganchuda en la punta, perfecto para capturar peces.

Es conocido por su postura característica con las alas extendidas, secándolas después de sumergirse, debido a que, a diferencia de la mayoría de las aves acuáticas, sus plumas no son completamente impermeables.

Los cormoranes grandes son extremadamente versátiles en términos de hábitat y pueden encontrarse tanto en aguas dulces como saladas. Su distribución geográfica es amplia, abarcando Europa, Asia, África, Australia y América del Norte. Habitan en lagos, ríos, estuarios, marismas y áreas costeras. No es raro verlos en puertos y embalses.

La dieta del cormorán grande se compone principalmente de peces, que captura sumergiéndose desde la superficie del agua. Son excelentes buceadores y pueden zambullirse a profundidades considerables en busca de su presa. También pueden consumir crustáceos y moluscos, pero los peces conforman la mayor parte de su dieta.


La temporada de cría varía según la ubicación geográfica, en la Isla ocurre durante la primavera y el verano. Son aves monógamas durante cada temporada de cría. Construyen sus nidos en árboles, acantilados o incluso en el suelo en islas, utilizando para ello ramas, algas y otros materiales vegetales. La hembra suele poner entre 3 a 4 huevos, que son incubados por ambos padres. Los polluelos son alimentados por ambos progenitores y permanecen en el nido durante varias semanas antes de estar listos para volar.

Mientras algunas poblaciones de cormoranes grandes son residentes permanentes en sus hábitats, otras realizan migraciones dependiendo de las condiciones climáticas y la disponibilidad de alimentos. Las poblaciones más septentrionales, como la de Hornøya, tienden a migrar hacia el sur durante los meses de invierno en busca de aguas más cálidas y recursos alimenticios más abundantes.

Existe una tradición milenaria en Asia, especialmente en China y Japón, donde los pescadores han entrenado a cormoranes grandes para pescar. Los cormoranes bucean para atrapar peces, pero un anillo colocado alrededor de su cuello impide que se los traguen. Esta práctica, aunque menos común hoy en día, es un fascinante ejemplo de la relación entre humanos y animales.

En muchas ciudades portuarias y zonas de pesca, los cormoranes grandes se han adaptado para convivir cercanamente con los humanos, aprovechando los descartes de pescado y las fáciles oportunidades de alimentación que esto supone.

Es verdaderamente un ave resiliente y adaptable, cuya presencia en diversos paisajes acuáticos del mundo demuestra su capacidad para prosperar en una amplia gama de entornos. Su notable adaptabilidad y las interesantes interacciones con los seres humanos lo hacen una especie emblemática para estudiosos de la naturaleza y amantes de las aves por igual.

Ambas especies de Cormoranes juegan un papel crucial en el ecosistema de la Isla, actuando como indicadores de la salud de los hábitats marinos y costeros de la región. Su habilidad para capturar pescado no solo demuestra la riqueza de las aguas en las que habitan, sino que también influye en la distribución de las poblaciones de peces y el flujo de energía a través del ecosistema.

Todas estas  aves marinas que hemos mencionado tienen un impacto significativo en el ecosistema insular, principalmente a través de la introducción de nutrientes en el suelo y en el entorno marino cercano. Los excrementos de las aves (guano) son ricos en nitrógeno, fosfato y otros nutrientes esenciales, lo que puede impulsar tanto la productividad marina como la terrestre en las áreas circundantes.

Las aves de Hornøya a menudo emprenden largas migraciones, viajando miles de kilómetros durante el invierno hacia climas más cálidos, solo para regresar nuevamente en primavera para reproducirse. Este patrón migratorio es crucial para su supervivencia, ya que les permite explotar diferentes áreas del mundo en diferentes momentos del año, dependiendo de dónde sean más abundantes los recursos.

Los depredadores de la Isla

La isla es un sistema ecológico complejo donde depredadores y presas coexisten en un equilibrio delicado. La interacción entre estas especies es un testimonio de la complejidad de las relaciones ecológicas y de la importancia de cada especie dentro de este sistema. La conservación de Hornøya y su ecosistema incluye la protección de este equilibrio, asegurando que tanto depredadores como presas continúen desempeñando sus roles esenciales.
En la isla, aunque el foco principal, como hemos visto en la anteriores entradas, tiende a estar en la variada población de aves marinas que habitan y nidifican en sus escarpados acantilados, también existe una comunidad de depredadores que juegan un papel crucial en el ecosistema insular. Los depredadores en la isla pueden variar desde aves rapaces hasta cuervos, págalos y gaviotas, cada uno adaptándose a su manera para aprovechar los recursos disponibles que la isla les ofrece.


El acceso limitado y la naturaleza de los acantilados de Hornøya pueden no parecer ideales para muchas aves rapaces, algunas especies pueden ser vistas sobrevolando la isla o haciendo apariciones ocasionales. Estas rapaces pueden prestar especial atención a los polluelos y juveniles de las aves marinas durante la temporada de cría, aprovechando la abundancia de presas fáciles. Las especies exactas pueden variar y pueden incluir halcones y águilas que son capaces de realizar hazañas de vuelo impresionantes para capturar sus presas en terrenos tan desafiantes.


Ciertas especies de gaviotas pueden actuar como depredadores en la Isla, especialmente de huevos y polluelos de otras aves marinas. Las gaviotas son hábiles voladoras y tienen un método muy eficiente para encontrar y explotar cualquier oportunidad de alimento. La Gaviota Tridáctila, por ejemplo, aunque forma parte de las comunidades de aves que nidifican en la isla, también puede prestar atención a los nidos de otras especies para alimentarse de sus huevos o polluelos. Su tamaño y agresividad en grupos pueden hacerlas particularmente formidables frente a otras aves marinas menos agresivas. Le acompañan otras gaviotas como la Gaviota argéntea.

Pero esto lo desarrollaremos en otra entrada posterior…

Ver entrada anterior: Hornøya: la isla de las 150.000 aves.